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Barcos eléctricos en Europa: el panorama completo

Por qué los barcos eléctricos pequeños avanzan más rápido, qué debe sopesar quien compra por debajo de 8,5 m y cómo comparar 88 modelos de 48 astilleros.

La electrificación no está llegando al agua al mismo ritmo en todas partes. Los grandes yates eléctricos se llevan los titulares, pero es en el extremo pequeño del mercado —day boats, auxiliares y runabouts de menos de 8,5 metros— donde la batería está más cerca de convertirse en la elección normal y no en la aventurada. Este panorama repasa por qué ocurre, qué tiene que sopesar de verdad quien compra un barco eléctrico pequeño y cómo está construido este catálogo para ayudarle a hacerlo.

Por qué la electrificación empieza por los barcos pequeños

Hay tres fuerzas que empujan en la misma dirección, y las tres aprietan más cuanto menor es la eslora.

La primera es dónde se usan estos barcos. Cada vez más lagos y vías navegables interiores de Europa restringen o prohíben los motores de combustión, y en esas aguas un barco eléctrico no es la alternativa más limpia: es la única opción a motor que existe. Y son justamente aguas donde manda la embarcación pequeña.

La segunda son las flotas de alquiler. Un barco de alquiler se pasa la vida en manos de gente que nunca ha llevado uno, y la propulsión eléctrica encaja en ese papel: menos mandos, sin manipular combustible, menos mantenimiento y menos cosas que se puedan romper.

La tercera es física pura. Un casco pequeño necesita muchísima menos energía para una jornada a flote que uno grande, así que los paquetes de baterías que ya existen le vienen holgados. Aquí nadie está esperando a que llegue ningún avance.

Qué se considera un barco eléctrico pequeño

Esta red cubre los modelos de menos de 8,53 metros —28 pies—: ahora mismo, 88 modelos visibles de 48 astilleros entre day boats, auxiliares, runabouts, catamaranes pequeños y embarcaciones deportivas. Uno se queda a caballo de la línea: el Crooze EZ 28, de 8,67 metros, aparece tanto aquí como en nuestra red de yates.

Las decisiones que cuentan por debajo de los 8,5 metros

Quien compra en este segmento se hace preguntas distintas de las de un comprador de yate, y conviene enunciarlas sin rodeos.

Fueraborda o intraborda. Los fueraborda eléctricos se abaten fuera del agua, son sencillos de mantener o de sustituir y permiten al astillero ofrecer un mismo casco con varias opciones de potencia. Las transmisiones intraborda mantienen el peso bajo y centrado y suelen ser aún más silenciosas, pero le atan al sistema de ese barco concreto.

El tamaño de la batería frente al uso real. La tentación es comprar el paquete más grande de la lista. La pregunta mejor planteada es cómo es un día normal a bordo: unas horas a velocidad suave consumen una fracción de la energía que sugieren las cifras de prestaciones, y la autonomía depende muchísimo de la velocidad a la que se midió. Compruebe siempre la velocidad que hay detrás de una autonomía, no solo el número.

El remolque. Muchos barcos de esta eslora viven sobre un remolque, y el peso de las baterías cuenta contra el límite de arrastre. También significa que el barco puede volver a casa, lo que cambia por completo la cuestión de la recarga.

La recarga. Muchos barcos eléctricos pequeños pueden cargarse durante la noche en un enchufe doméstico corriente, una ventaja real frente a las embarcaciones mayores, que dependen de la infraestructura del puerto. Los paquetes más grandes pueden pedir una conexión específica, así que compruebe qué indica el astillero.

Para qué sirve este catálogo

Cada ficha de modelo de esta web bebe de la misma base de datos documentada que nuestra red de yates. Cuando un astillero publica el detalle de la cadena de propulsión —potencia del motor en kW, capacidad de batería en kWh, forma de recarga—, lo recogemos a ese nivel, de modo que dos barcos puedan compararse por las cifras que de verdad deciden una compra.

Cuando un astillero no publica nada, el campo se queda vacío. Nos atenemos a una regla sencilla: más vale un dato ausente que un dato verosímil. Una casilla en blanco dice algo cierto; un número inventado, no.

El catálogo abarca una veintena larga de países europeos, y cada web de mercado está escrita en su propio idioma, porque elegir barco ya es bastante difícil como para tener que hacerlo además en la lengua de otro.